La adivinación y la observación de los pájaros

Algunos adivinos de la antigüedad basan sus predicciones en "consejos" que obtenían de los pájaros
Se creía que los pájaros eran buenos indicadores al estar cerca del cielo | SOLOTAROT.COM

En la antigua Grecia y Roma había dos niveles de adivinación: adivinos profesionales que trabajaban para el gobierno y para los reyes, y adivinos normales que decían la buenaventura a todo el que pudiera pagarles. Entre los adivinos oficiales, el más valorado en Grecia era el Oráculo de Delfos. La gente acudía con sus preguntas, que eran de tipo multirrespuesta y recibían una contestación directamente del dios Apolo, canalizada a través de una de las sacerdotisas del templo. Incluso mensajeros de reyes vecinos consultaban el Oráculo sobre cuestiones tan importantes como dónde erigir un templo, o si debían lanzarse a una guerra.

En tanto que los adivinos que trabajaban para el estado en Roma eran llamados augures- que procede del latín avis (pájaro) y garrire (charlar)- ya que sus consejos se basaban en la observación de los pájaros. De todas las criaturas de la Tierra, los pájaros eran las que estaban más cerca del cielo, por ello se les creía buenos indicadores de lo que podía agradar o disgustar a los dioses. La manera de interpretar se basaba en distintas clases de observaciones, como podían ser número y tipo de aves y el tipo de vuelo que poseían, sus reclamos y cantos, la dirección del vuelo y su velocidad. Incluso Julio César, Cicerón, Marco Antonio y otros eminentes romanos ejercieron de augures alguna vez.